El piragüismo en aguas bravas sigue siendo uno de los puntales del deporte vasco de alto nivel
Con el Europeo de Ivrea se ha cerrado una temporada de éxito para el grupo de Basque Team, que combina experiencia y juventud
En el campeonato continental disputado en Italia Alex Segura ha sido el palista más destacado en la modalidad de eslalon, con un séptimo puesto en la final de canoa, y Leire Goñi la más destacada en la modalidad de kayak cross, con una cuarta plaza que le ha dejado rozando el podio
La temporada internacional de aguas bravas ha llegado a su fin con la disputa del Europeo en el canal de Ivrea (Italia) el pasado fin de semana y con un balance especialmente positivo para el piragüismo vasco. Siete nombres —Maialen Chourraut, Miren Lazkano, Pau Echaniz, Klara Olazabal, Oier Díaz, Leire Goñi y Álex Segura— han representado durante el año al piragüismo vasco en las grandes citas internacionales, dejando resultados de diferente magnitud, pero con un denominador común: presencia, competitividad y una potente combinación entre la experiencia que atesoran los pesos pesados y la frescura que aporta una generación joven que empieza a reclamar su espacio entre la élite.
Maialen Chourraut ha vuelto a demostrar que el tiempo parece no pasar para ella. La palista de Lasarte ha completado una temporada extraordinaria, coronada con la tercera posición en la clasificación general de la Copa del Mundo de kayak. Es la primera ocasión en la que la tres veces medallista olímpica se sube a este podio, lo que demuestra la gran regularidad con la que ha competido esta temporada. El podio de Tacen y su tremendo trabajo a lo largo del circuito explican un resultado que adquiere todavía mayor dimensión por la enorme competencia existente en el kayak femenino internacional y por los 43 años de Chourraut.
Maialen no ha necesitado una victoria para construir una temporada de referencia. Su fortaleza ha estado, una vez más, en la regularidad y en su capacidad para mantenerse entre las mejores. El sexto puesto conseguido en la final de la Copa del Mundo de La Seu d’Urgell terminó de confirmar su tercera plaza en la general. A ello hay que sumarle su séptimo puesto en la final del Mundial de Oklahoma. Una temporada más ha demostrado que continúa siendo una referencia internacional y la gran figura del eslalon vasco.
Miren Lazkano ha sido otra de las grandes protagonistas. La donostiarra ha encontrado además una nueva vía para ampliar su presencia en la élite: el kayak cross. Su medalla de bronce en el Campeonato del Mundo estadounidense constituye el resultado más potente del año para el piragüismo vasco y supone también la confirmación de su capacidad competitiva en una disciplina que exige cualidades diferentes a las del eslalon tradicional. En el campeonato de Europa de Ivrea también ha estado presente en las últimas eliminatorias, concluyendo octava.
Pero al mismo tiempo Lazkano, finalista olímpica en París 2024, no ha dejado de lado la canoa. La medalla de plata conseguida en la final de la Copa del Mundo de La Seu, en una competición en la que marcó el mejor tiempo real de la final, volvió a situarla entre las grandes especialistas mundiales. El resultado del Mundial y el podio en la Copa del Mundo dibujan una temporada de gran nivel y, sobre todo, de consolidación definitiva entre las mejores. Hay que destacar que Miren acaba en el cuarto puesto de la general de la Copa del Mundo.
En categoría masculina, Pau Echaniz ha dado otro paso adelante. El palista donostiarra cerró el Mundial de Oklahoma en una destacada décima posición y ha terminado undécimo en la clasificación general de la Copa del Mundo. Son resultados que reflejan su progresiva incorporación al grupo de especialistas capaces de competir regularmente en las fases decisivas de las grandes pruebas.
El medallista de bronce en los Juegos de París 2024 también ha mostrado recursos en kayak cross, una disciplina en la que ha alcanzado rondas avanzadas durante la temporada. Su evolución confirma que ya no se trata únicamente de un joven talento con capacidad para sorprender, sino de un competidor que empieza a hacerse un hueco muy estable entre los mejores. En el Europeo ha finalizado sexto en esta modalidad.
Para Klara Olazabal, en cambio, ha sido una temporada más complicada en términos de resultados. La palista de Irún ha tenido que luchar por encontrar la regularidad necesaria para transformar sus buenas actuaciones en posiciones destacadas. Tanto en el Mundial como en el Europeo ha conseguido superar las primeras fases y mantenerse dentro del grupo internacional de referencia, aunque sin alcanzar las finales.
Su presencia constante en la selección absoluta y su clasificación para las semifinales del Europeo de Ivrea son, en cualquier caso, elementos que permiten valorar su temporada desde una perspectiva de continuidad. Olazabal mantiene su experiencia y competitividad internacional y afronta ahora el reto de recuperar la regularidad que le permita volver a acercarse a las posiciones de privilegio.
Entre los jóvenes Oier Díaz ha protagonizado algunos de los resultados más ilusionantes de la temporada. Su presencia entre los diez mejores en Praga evidencian una velocidad en su desarrollo que le permite ya medirse con especialistas absolutos de primer nivel. La suerte no ha estado de su lado esta campaña, ya que la lesión en el Mundial de Oklahoma cortó su progresión, pero su forma de navegar permite considerar a Díaz como uno de los nombres a seguir en los próximos años.
También Leire Goñi continúa avanzando en ese proceso de crecimiento. La guipuzcoana ha ido ganando presencia en las convocatorias internacionales y ha conseguido resultados que muestran una progresión sostenida. Su decimoquinta posición en La Seu, su clasificación para las semifinales del Campeonato de Europa de Ivrea y su cuarta plaza en el kayak cross son señales de que está cada vez más cerca de competir de manera habitual en las fases decisivas. Esa capacidad para competir en las dos disciplinas puede convertirse en un importante recurso de cara al futuro, en un escenario internacional en el que el kayak cross está adquiriendo cada vez mayor protagonismo.
Álex Segura completa este grupo de palistas que conforman ya el presente de las aguas bravas vascas. Su temporada ha tenido una evolución especialmente interesante. El Mundial de Oklahoma resultó complicado, pero el tramo final del año ha dejado señales mucho más positivas. En La Seu alcanzó las semifinales de la Copa del Mundo y en el Europeo de Ivrea ha dado otro paso adelante al clasificarse para la final de canoa. Su séptima posición en esa final europea confirma que tiene capacidad para competir cerca de los mejores especialistas del continente. Además, el cuarto puesto conseguido en la prueba por patrullas, a tan solo unas centésimas del podio, refleja el nivel que puede alcanzar cuando los resultados individuales se ponen al servicio del conjunto.
El balance global permite hablar, por tanto, de una temporada que combina presente y futuro. El histórico y el presente tiene nombres propios muy claros: Chourraut, Lazkano, Echaniz y Olazabal. Pero quizá la noticia más importante pensando en los próximos años sea la evolución de los más jóvenes. Díaz, Goñi y Segura han demostrado que existe relevo y que el piragüismo vasco continúa generando palistas capaces de competir en escenarios internacionales de máxima exigencia.
A este grupo de piragüistas hay que sumarles sin duda el trabajo y el bagaje del gran grupo de técnicos vascos que cuentan con experiencia internacional. Junto a Xabi Etxaniz, con una incuestionable trayectoria, contamos con otras figuras como Telmo Olazabal, Aritz Fernández y Jérôme Blanchet. Son quienes se encargan de que la fábrica de piragüistas vascos y vascas no se detenga.
El eslalon es una disciplina en la que las diferencias se miden en décimas y, en ocasiones, en centésimas. Un deporte muy técnico en el que la capacidad de tomar decisiones adaptándose a las circunstancias de cada momento resulta determinante. Por eso, llegar a una semifinal, rozar una final o situarse entre los diez mejores del Mundo no es un detalle menor. Es el resultado de años de trabajo, preparación y, sobre todo, de una enorme capacidad para convivir con el error y la presión.
La temporada 2026 deja precisamente esa sensación: la de un eslalon vasco competitivo, con referentes consolidados y con una nueva generación que empieza a llamar a la puerta. Maialen Chourraut continúa escribiendo páginas extraordinarias en su carrera, siempre motivada; Miren Lazkano sigue ampliado sus horizontes con un bronce mundial; Pau Echaniz sigue instalado entre los mejores; Klara Olazabal espera retomar las mejores sensaciones, y por detrás, Oier Díaz, Leire Goñi y Álex Segura avanzan con paso firme.
El presente ofrece motivos para celebrar. El futuro, también, para ilusionarse.