Una ceremonia majestuosa da comienzo a los Juegos de Invierno de Milan-Cortina d'Ampezzo
Serán tres los deportistas de Basque Team que compitan en la gran cita: los snowboarders Lucas Eguibar y Álvaro Romero y la esquiadora Arrieta Rodríguez
El Estadio de San Siro (Milán) y varias localidades del norte de Italia como Livigno, Predazzo y Cortina D’ Ampezzo dieron ayer el pistoletazo de salida a los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026 con una oda a la cultura e historia italiana y la unión de los pueblos.
Mariah Carey, Laura Pausini y Andrea Bocelli tocaron el corazón de las y los espectadores con su música, y la llama olímpica prendió, por segunda vez en la historia, tras Innsbruck 1976, en dos pebeteros, aunque en esta ocasión, en dos ciudades diferentes.
Las y los atletas desfilaron de forma simultánea en las varias sedes tras un espectáculo donde no faltaron los iconos de la cultura, la historia, el deporte y la política italiana, con Sergio Mattarella, presidente de la República, y Valentino Rossi, nueve veces campeón del mundo de MotoGP, como improvisados conductores de un tranvía que acercaba a la afición que se dirigía al estadio para presenciar la ceremonia.
Los mitos clásicos -Cupido y Psique- compartieron escenario con el ritmo de Raffaella Carrà, mientras desfilaban personajes ilustres como Dante, Pinocho, Puccini, Verdi, Rossini o Antonio Canova, sin olvidar a la moda italiana, presente en la iconografía de forma constante en un San Siro que enmudeció cuando los cinco aros olímpicos se elevaron al cielo de Milán iluminando la noche olímpica.
Tras un viaje en el tiempo por los carteles de los cien años de Juegos de Invierno, una performance de la actriz italiana Sabrina Impacciatore y un paseo por la gestualidad de los italianos, la parte final de la ceremonia estuvo marcada por los aspectos más protocolarios como los discursos de las autoridades en los primeros Juegos de Kirsty Coventry.
Siguió el izado de la bandera olímpica, la interpretación del himno, el juramento de la carta olímpica y el punto álgido de la ceremonia, el encendido de un doble pebetero olímpico, precedido de la interpretación magistral del Nessun Dorma por parte de Andrea Bocelli.
El momento cumbre de la noche, a modo de final de fiesta, llegó a las 23h27 locales, cuando los míticos exesquiadores italianos Alberto Tomba y Deborah Compagnoni en el Arco de la Paz de Milán, y la esquiadora todavía en activo Sofia Goggia en la Plaza Dibona de Cortina d’Ampezzo, encendieron como últimos portadores los pebeteros, inspirados en los nudos entrelazados de Leonardo Da Vinci.
El fuego, encendido el pasado noviembre en las ruinas de Olimpia (Grecia) según la tradición, viajó en las últimas semanas recorriendo Italia e ilumina ya la XXV edición de los Juegos de Invierno, los terceros de la historia de Italia tras Cortina 1956 y Turín 2006, y la cuarta cita olímpica en el país contando la de verano en Roma 1960.
Todo desembocó en el encendido de los pebeteros, para alumbrar unos Juegos especialmente dispersos, en 22.000 km2 por el norte de Italia, con el objetivo de aprovechar al máximo instalaciones ya existentes y limitar al máximo el impacto económico y medioambiental, después de unas últimas ediciones especialmente criticadas (Sochi 2014, Pyeongchang 2018 y Pekín 2022) por ambas cuestiones.