Gimnasia rítmica / ‘El talento siempre se abre paso’
El amor de la gasteiztarra Salma Solaun por la gimnasia rítmica comenzó a la tierna edad de tres añitos en el Club Beti Aurrera de Vitoria. Solaun desarrolló de la mano de su entrenadora, Marga Armas, un nivel que le convirtió en campeona de España júnior de todos los aparatos. De modo que en 2019, a las puertas de Campeonatos del Mundo Júnior de Moscú, la seleccionadora estatal, Alejandra Quereda, apostó por ella para las pruebas de cuerda y cinta. Fue una decisión acertada ya que consiguió una merecida medalla de bronce con la cinta.
La carrera de Salma era meteórica, pero dos años más tarde sufrió una grave lesión en su rodilla izquierda que le obligó a perderse el Mundial celebrado en Japón. Aquella lesión le apartó de la competición individual pero le abrió el camino en la de conjuntos, que ha resultado ser, si cabe, más exitosa. Al podio del Europeo de Tel Aviv le siguió el del Mundial de Sofia, que otorgó además al equipo de Salma el billete para los Juegos de París.
Su talento, su ángel, su magia, su físico y su elegancia son los adjetivos más recurrentes cuando se habla de Salma Solaun. El trabajo y el esfuerzo son obligatorios en la gimnasia rítmica, pero la vitoriana posee además aptitudes innatas que le han hecho brillar a pesar de las adversidades, porque las dotes excepcionales siempre acaban sobresaliendo, encontrando su camino.